viernes 23 de octubre de 2009

Borges, siempre Borges

jueves 8 de octubre de 2009

Mis cosas favoritas

Hay que volver a lo clásico.

Nos vemos.
(hace rato que mi lápiz no toca un papel)


sábado 26 de septiembre de 2009

Recordando

dentro de la memoria abunda el olor a muerte, por culpa de esta gente que no saca a pasear el recuerdo, y ya sabemos lo que pasa cuando le quitamos el aire a lo que merece vivir, deja un olor que ni el mejor desodorante puede erradicar, y poco a poco llegan las moscas a advertirnos que el lugar ocupado por la memoria se transforma en basural sin vuelta atrás.

Enredaderas

Podríamos enredarnos y dejar atrás los vicios. Tú sueltas la ambición. Yo me deshago de la expectativa. Olvidarnos del poder. Sin esperarlo, deambularíamos por los distintos rincones de la casa, y dejaríamos un largo grito en el vacío.

(tú siempre dando la nota,
la señorita cantante,
batuta de tu mirada,
y de tu dulzura distante,
voló voló mi destino,
duró mi vida un instante,
el cruce de los caminos
y el grillerío constante)
"dulzura distante"
fernando cabrera

Sutilezas

La intimidad se encuentra en una sencilla taza de café, en cada sorbo, por los ojos que se encuentran, aunque el habla recurra al silencio, y lentamente la ropa empieza a caer.

Dos extraños

Por un pensamiento errado, ella decidió hacerlo. Darle una oportunidad a ese personaje que hace meses soñaba con darle su afecto. Había cariño. Se imaginaba viendo una película, mientras caía la lluvia. Podía ser. La mujer se lo verbalizó al personaje. Le dijo: intentemos. Los resultados posibles sólo pueden ser dos. El pensamiento (que en ese momento no lo creyó errado) podía finalizar en una potencial historia. Dicen que cuando uno actúa de una manera, finalmente termina siendo así. Ella quería ser. Pero ahora estaba en la etapa previa a la mera actuación. Racionalizaba. Si le quitaba esto, podía ganar aquello. Dos cucharaditas de dicho elemento, y una menos de lo otro. Sería perfecto. Hasta que el telón fue levantado, y ella sufrió de pánico escénico. Pero, siguió en escena. La lluvia efectivamente caía, la película estaba. Había un chal y una taza de té, elementos inesperados. El público estaba ahí, ella los podía sentir, observando la tan ansiada escena.
La película duró una hora, le tomaron la mano, la abrazaron, le dijeron que era bella. Las críticas posteriores a la actuación dirían que fue fría y no creyó en su personaje a ser interpretado. Tenían razón. Lo cierto era que ella estaba en una isla, con los ojos fijos en otra persona que no se encontraba en el escenario. Y ahí corre por la playa. Y ahí se desnuda sin vergüenza.
Los aplausos estallan. Ella recibe rosas, baja del escenario, y llora sin motivo aparente.

Pero es un secreto

No te lo dije en el momento, pero siempre supe que el único vestigio de nosotros iba a ser ese poema que te regaló aquel vagabundo cuando caminábamos por las calles sin nombre.